El reto
A su llegada a las instalaciones de procesado, las zanahorias se lavan para eliminar los restos de tierra y otra suciedad y, además, suelen pasar por un hidroenfriador para aumentar su conservación. Durante este proceso se necesitan grandes volúmenes de agua. Sin embargo, estas hortalizas cultivadas a cielo abierto pueden estar contaminadas con una variedad de patógenos diferentes, como Pseudomonas spp., E. coli, Salmonella, Yersinia y Shigella. El número de patógenos presentes en el agua puede acumularse rápidamente y puede producirse una contaminación cruzada si la contaminación microbiana del agua no se controla y se desinfecta adecuadamente.