El reto
Las hortalizas cultivadas en campo abierto pueden estar contaminadas por una serie de patógenos diferentes, como Pseudomonas spp., E. coli, Salmonella, Yersinia y Shigella, debido al uso de agua de riego contaminada o de fertilizantes orgánicos. Estas bacterias pueden constituir una grave amenaza para la salud del consumidor final. Además, estas hortalizas suelen pasar por agua en las instalaciones de procesamiento para eliminar la tierra. El número de patógenos en esta agua de lavado puede aumentar rápidamente y provocar una contaminación cruzada de los productos.