Los bioestimulantes son elementos vivos o no vivos que pueden aplicarse a los cultivos para potenciar su crecimiento y desarrollo, así como su capacidad para tolerar el estrés, ¡aumentando así la resistencia y la salud general de las plantas! Estos productos marcarán el futuro de una agricultura y horticultura sostenibles, que tendrán que adaptarse en adelante hacia un enfoque más ecológico.
¿De qué manera afectan los bioestimulantes a estas plantas? Pues son capaces de soportar diversos factores de estrés ambiental, como la sequía, el calor, el frío, la salinidad, las plagas y las enfermedades. Esto hace que los bioestimulantes resulten atractivos para métodos de producción vegetal más sostenibles y ecológicos. Estos bioestimulantes también favorecen el crecimiento de raíces y brotes, aumentan el número de flores y frutos y mejoran la calidad de los cultivos, lo que se traduce en un mayor rendimiento.