Además, es importante controlar correctamente cada visita, ya que los visitantes pueden ser portadores de todo tipo de microorganismos nocivos. Para mantener un alto nivel de bioseguridad, lo mejor es gestionar la entrada a través de un único punto designado. Deben suministrarse botas y monos limpios, y todos los visitantes deben lavarse las manos al entrar. Proporciona instrucciones claras a los visitantes y asegúrate de que cumplen las normas. Para reducir aún más los riesgos, las entregas deben realizarse fuera de la granja y pedirse a granel para minimizar la frecuencia de exposición. Se aconseja instalar un lavadero de ruedas para los vehículos que lleguen.
Las aves, los animales domésticos y sobre todo las alimañas también son portadores de innumerables enfermedades y deben mantenerse alejados de la granja en todo momento. Inspecciona rutinariamente el edificio en busca de infestaciones de roedores y actúa si es necesario. Además, los cadáveres son un caldo de cultivo para los microorganismos y también pueden atraer alimañas, por lo que deben gestionarse adecuadamente. Retira inmediatamente los cadáveres y deposítalos en un contenedor cubierto.